Silueta de una madre sosteniendo a su bebé mirando un amanecer, simbolizando la transición a la maternidad

Psicología perinatal: qué es y por qué importa

Por María Jesús Leturia, Psicóloga Perinatal y Doula — Centro Terapéutico Tengo Luz

Convertirse en madre o padre mueve muchas cosas a la vez: el cuerpo, la pareja, la identidad, el trabajo, la relación con la propia historia. Aun así, durante mucho tiempo la salud mental de este período quedó fuera de la conversación, y todavía cuesta que ocupe un lugar en la consulta médica de control.

De eso se ocupa la psicología perinatal.

Qué es

Es la rama de la psicología clínica que acompaña el bienestar emocional desde la búsqueda de embarazo y la gestación hasta el parto, el posparto y, en general, el primer año de vida del bebé. También incluye la infertilidad, los tratamientos de reproducción asistida y las pérdidas.

Su foco abarca a la mujer gestante, a su pareja o cuidadores y al vínculo con el bebé. Mira el contexto completo: cómo fue el embarazo, cómo fue el parto, qué red de apoyo existe y qué le pasa a esa persona con la maternidad que le tocó, que puede ser distinta de la que esperaba.

Matrescencia: la transición de convertirse en madre

El término lo introdujo la antropóloga Dana Raphael en los años setenta, y la psicóloga Aurélie Athan lo retomó para la psicología perinatal. Se compara con la adolescencia porque ambas son transiciones del desarrollo con cambios simultáneos a nivel hormonal, cerebral, corporal, emocional y social.

Esta transición suele traer ambivalencia, pérdida y desorientación junto con el amor y la alegría. Sentir todo eso a la vez forma parte del proceso. Cuando no hay lenguaje para nombrarlo, muchas madres lo viven en silencio y con culpa. Ponerle nombre ayuda a distinguir un proceso esperable de un cuadro clínico que requiere tratamiento.

De qué se ocupa

  • Ansiedad y depresión perinatales. Pueden aparecer durante el embarazo, no solo después del parto.
  • TOC perinatal. Pensamientos intrusivos sobre el bebé que generan mucha angustia y que casi nunca se cuentan por vergüenza.
  • Trauma del parto. Un parto puede salir bien en términos médicos y haberse vivido como una experiencia de miedo, desamparo o violencia.
  • Duelo perinatal. Pérdida gestacional, muerte perinatal o neonatal, interrupciones por razones médicas. Son duelos reales, con frecuencia poco reconocidos socialmente.
  • Hospitalización neonatal y embarazos de alto riesgo. Se vive con incertidumbre prolongada y mucha exposición al sistema de salud.
  • Lactancia y vínculo temprano. Las dificultades acá tienen un componente emocional importante.

Qué tan frecuente es

Mucho más de lo que se habla. Se estima que alrededor de 1 de cada 5 personas gestantes o puérperas presenta algún problema de salud mental en este período. El llamado baby blues, con llanto fácil, irritabilidad y labilidad emocional durante las primeras dos semanas, afecta a una gran parte de las madres y suele resolverse solo. Cuando los síntomas se prolongan, se intensifican o interfieren con el funcionamiento diario, ya hablamos de otra cosa y conviene consultar.

Por qué la detección temprana cambia el panorama

Lo que ocurre en este período influye en la madre, en el padre o cuidador, en la pareja y en el desarrollo del bebé. Una depresión posparto sin tratamiento puede afectar la interacción temprana y la salud de toda la familia. Con acompañamiento oportuno, el pronóstico es bueno. Estos cuadros responden bien al tratamiento.

Señales para consultar

  • Tristeza, angustia o irritabilidad que duran más de dos semanas.
  • Dificultad para dormir aunque el bebé esté durmiendo.
  • Pensamientos intrusivos o miedo constante a que algo malo le pase al bebé.
  • Sensación de desconexión, vacío o de no sentir lo que se “suponía” que se iba a sentir.
  • Recuerdos o pesadillas persistentes sobre el embarazo, el parto o una pérdida.
  • Pensamientos de hacerse daño o de que el bebé estaría mejor sin ti. En ese caso, consulta con urgencia.

Cómo es el trabajo terapéutico

En psicoterapia perinatal hay espacio para decir lo que socialmente no se dice: la ambivalencia, el enojo, el cansancio, el arrepentimiento ocasional, el duelo por la vida anterior. Se trabaja la historia personal y la forma en que se activa en la maternidad o paternidad.

El objetivo es que la persona pueda registrar lo que le pasa y tenga un lugar donde pensarlo sin juicios.

Escríbenos por WhatsApp y agenda una primera conversación si estás atravesando alguno de estos momentos o conoces a alguien que sí.

Este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si tienes pensamientos de hacerte daño o de que tu bebé estaría mejor sin ti, busca ayuda de inmediato.

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